Judy compró unos trescientos gramos de platanitos de azúcar y una tarrina grande de helado de chocolate negro y nueces. La cantidad desorbitada de calorías que ingirieron ese día estuvo acompañada de películas de los Monty Python, concretamente La vida de Brian y El sentido de la vida, y cuando el humor inglés dejó de ser suficiente, buscaron aún más humor inglés con sketches de Mr. Bean. Nada de venirse abajo viendo películas románticas de esas que se te atragantan para siempre haciendo que tu listón en el amor esté tan alto, que lejos de consolar, te hunde aún más en la miseria. Nada de películas pastelosas que te emocionan y te hacen llorar imaginando cómo sería tu vida si tu pareja fuera alguien tan perfecto y con historias tan perfectas como las esas películas. Llegados a este punto sólo quedaba una opción; desahogarse y continuar con la saga de Star Wars. El amor estaba sobrevalorado al lado del lado oscuro de la fuerza.
-Sofía,.... Te has comido lo que quedaba de helado, no me has dejado ni siquiera una nuez.
-Casi no quedaba nada, hombre,... Ya te compraré más. Oye, por cierto, ¿Te apetece venirte conmigo al teatro? Mi jefe me ha regalado dos entradas para ver 'Romeo y Julieta', como se las regalan le sobran. Son para dentro de dos semanas.
Judy la miró haciendo una mueca muy rara con la cara.
-¿'Romeo y Julieta'? Jajajajaajaja me matas,- dijo Judy.
-¿Qué tiene de malo? Es la obra del amor por excelencia, es Shakespeare....
-Vamos a ver, puta tonta. Si yo fuera Julieta, no querría que Romeo fuera matando gente de mi familia por ahí para luego tener que salir huyendo con un remordimiento de conciencia a sus espaldas, porque claro, es mi familia. No querida, matar gente de la familia de tu chica está feo. Y por si eso fuera poco, yo me hago la muerta para librarme de una boda por conveniencia, porque claro, ya me he casado en secreto con Romeo, y la bigamia también está fea. Y para rematar, el pobre no sabe que es mentira todo y va y se suicida, y yo, que soy igual de lerda digo, ay, que te has matado por mí, que bonito y que romántico todo, yo también me mato contigo.
-Jajajajajajajajaja Pero tú estás fatal, tía,.... Jajajajajajaa.- Sofía se retorcía de la risa escuchando a Judy.
-Sí, estoy fatal, pero para ser la obra del amor por excelencia, es un auténtico drama. ¿Dónde está la felicidad de los amantes si mueren todos, incluidos ellos dos? Ah, y en tres o cuatro días, que digo yo que igual tenían prisa. ¿No tienes entradas para el club de la comedia, algún musical o algo así?
-Pues no, guapa. Encima de que me las regalan no protestes.- Sofía hizo ese comentario tirándole un platanito.
-Venga, va. Voy contigo, tampoco tengo mucho que hacer.
-¿Y Claudia?,- preguntó Sofía, y a Judy se le borró la sonrisa.
-Claudia y yo tampoco vamos a vernos más. Prefiero no hablar de ello. Somos amigas y estamos bien, eso es todo.
-Yo pensaba que estabais bien,...
-No, de hecho lo estropeé yo, para variar. Como te he dicho, no quiero hablar.
Judy empezó a ponerse nerviosa. Sintió una necesidad imperiosa de confesarle a Sofía la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, pero respiró y se detuvo. La amistad se clavó en su pecho como un dardo envenenado. Tenía miedo de que Sofía se pusiera pesada y al final ella le contara lo más grande, que no era otra cosa que se había enamorado de su amiga. Semejante mierda no se había visto ni se vería jamás. En ese momento, sonó el móvil de Sofía; era Martin, qué oportuno el muchacho. Judy se despidió y se fue a su casa, aprovechando la llamada. Sofía no esperaba que Martin la llamara, y además, ella no estaba para citas con él. No hacía más que pensar en Jack. El móvil sonó de nuevo. Era su jefe para decirle que en quince días tendría que viajar para resolver un asunto de trabajo. Perfecto, pensó Sofía. Desconexión, aunque sea por trabajo. Lo anotó en la agenda; salía de viaje al día siguiente del teatro. Después de se marchó a dormir y una hora más tarde se levantó a vomitar platanitos y helado de chocolate. Agarrada a la taza del váter pensó en que Judy tenía razón. El amor estaba sobrevalorado y no se merecía que ella estuviera vomitando allí de mala manera sólo porque Jack la hubiera dejado. Había una frase de alguien que corroboraba los pensamientos de Judy con respecto del amor; si era amor del bueno, no podía tener un final, y si lo tenía, nunca sería un final feliz. Y así todo. Puto Shakespeare,...
Juls, 5 de febrero de 2018
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