Ilustración por @_jc.shop
La vida daba muchas vueltas y Sofía empezaba a marearse. Echaba la vista atrás y en cuestión de dos meses los acontecimientos se habían precipitado sobre ella como un viento voraginoso que todo lo arrasa a su paso. Martin había vuelto a su vida no sabía muy bien de qué manera, Jack, después de muchos años con ella, sin saber tampoco de qué manera, se había ido porque al parecer estaba apostando por una nueva relación, una que parecía de verdad, y Judy, su mejor amiga, su hermana, su madre cuando la necesitaba como tal,...... Sin saber muy bien por qué, tenía unos sentimientos hacia ella que iban más allá de la amistad. Se preguntaba cómo había podido pasar algo así. No era nada malo, por qué iba serlo. Pero ahora Judy estaba ausente desde el sábado. Salió de su casa como una exhalación y una semana después no daba señales de vida. Se enteró por su jefe que Claudia estaba de baja, al parecer había tenido un accidente y tenía la cara hecha un ecce homo. No dio muchas explicaciones.
Volvió a escribir a Judy, por enésima vez. 'Judy, contéstame, por favor, necesito hablar contigo. No sé nada de ti, espero que estés bien. Estaré en el pub al salir de trabajar, por si quieres pasarte. Por favor, escríbeme o llámame.' Pero a Judy se le había tragado la tierra.
-Sofía, necesito que viajes a Estambul, pasado mañana. Charlie ya tiene tus billetes y la documentación necesaria.- Su jefe le hablaba pero ella tenía la cabeza en otro sitio.
-Sofía,... ¿Me estás escuchando?
-¿No puede enviar a nadie más a ese viaje? No hablo turco.- Sofía dijo aquello con cara de pena, a ver si colaba. Era cierto que no hablaba turco pero no tenía ganas de viajar a ningún sitio; tenía la sensación de que si se iba, Judy podría aparecer en cualquier momento y ella no estaría allí.
-Sí, pero no quiero que vaya nadie más.
Y ahí estaba Sofía, subida en un avión camino de Estambul. La rutina era la misma de siempre; coger el equipaje, ir al hotel, preparar la reunión,... Lo de siempre. Al llegar al hotel la estaba esperando Hassan ben Alhmud, su intérprete y ayudante el tiempo que estuviera allí. Era un hombre que no pasaba desapercibido; alto, atractivo, con una barba de días perfectamente arreglada, traje de chaqueta con chaleco y corbata. Parecía sacado de un catálogo alta costura.
-Señorita Collíns, bienvenida a Estambul. Hemos tenido un problema con su reserva y hemos decidido que se aloje en la suite del ático, le ruego nos disculpe,- dijo Hassan cortésmente. Estaba en un hotel de cinco estrellas, en la zona del palacio de Topkapi, iba a dormir en una de las mejores habitaciones del hotel y todo a costa de su empresa. Menos mal que se estaban disculpando. A Sofía casi le daba la risa.
Miraba el teléfono continuamente, esperando alguna señal de Judy pero nada. Bajó a cenar y se sentó en una mesa junto a una fuente. Llegado el postre apareció Hassan.
-Buenas noches, señorita Collins. ¿Está todo de su agrado?
-Todo es perfecto, muchas gracias.
-Le traigo un mensaje sobre la reunión de mañana. Se retrasará hasta después de comer, así que, me he permitido la licencia de prepararle un tour por el complejo de Topkapi y las grandes mezquitas. No es necesario que todo sea trabajo.
-Bueno, no es que tenga muchas ganas de salir, pero sería un crimen que quedarme aquí encerrada.
-Perfecto, mañana a las ocho nos recogerá un coche para visitar la ciudad.
Madrugar, para hacer turismo, no quedaba otra. Sofía se fue un momento al baño, se miró en el espejo del tocador y se reconoció a sí misma que aquel hombre la ponía muy nerviosa. Estaba demasiado bueno, era demasiado guapo para mantenerle la mirada. Lo mejor sería subir a la habitación y ver la tele hasta quedarse dormida.
-Creo que me voy a retirar, estoy un poco cansada.
-Por supuesto. Mañana nos vemos.
Eran más de las doce y llamaron a la puerta de la suite.
-Soy Hassan, se dejó la agenda en la mesa del restaurante.
Sofía abrió la puerta. Llevaba una bata gris perla con ribetes blancos, con el cinturón anudado en su cintura marcando su figura.
-Vaya, muchas gracias. La verdad es que ni me acordaba de ella, la habría echado de menos mañana.
-¿Está contenta con la habitación?
-Claro, por supuesto, es perfecta, muchas gracias,- respondió ella. Menuda conversación más absurda, pensaba Sofía. Había una tensión sexual no resuelta desde el primer momento en que se habían conocido en vestíbulo del hotel. Hassan la ponía bruta, despertaba sus instintos más salvajes y parecía que él pensaba lo mismo.
-O coge la agenda, o me la llevo y me voy, o paso y le quito la bata. Señorita Collins.
Las palabras de Hassan resonaron en los oídos de Sofía dejando caer un escalofrío por su espalda. Sofía se acercó a la boca de Hassan, y casi rozando sus labios le dio una respuesta.
-Tengo champán y la bata es de satén.
Diez minutos después follaban contra la pared del salón principal de la suite. No hubo tiempo para nada más, solo follar. Tener sexo por el sexo, sin más. Tras el primer orgasmo, Hassan le puso a Sofía un turbante, al estilo de las odaliscas de Ingres. Enfundó su melena en pañuelo largo, con borlas doradas y un dibujo típico de Turquía. Derramó sobre ella su copa de Champán dejando que el líquido mojara sus pechos y se fuera perdiendo hasta su bajo vientre. Ella estaba sobre él a horcajadas. La penetró con los dedos mientras lamía el champán de sus pezones. Sofía se arqueaba hacia atrás buscando más. La suite se llenó de orgasmos y palpitaciones, de sábanas mojadas de champán de batas de satén por el suelo y de los roncos gemidos de Hassan corriéndose en brazos de su odalisca. Hassan se metió en la ducha y Sofía se quedaba dormida con el turbante, sobre la cama empapada. Ninguno de los dos reparó en que la agenda estaba tirada en el suelo del pasillo, fuera de la habitación.
Juls, 19 de febrero de 2018

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