lunes, 28 de mayo de 2018

17 LAS AMISTADES PELIGROSAS

     El pub estaba lleno de gente. Cuando entró Sofía, sonaba una música muy de los años ochenta y todo el mundo llevaba máscaras o antifaces. Había disfraces muy trabajados; la gente se había tomado muy en serio lo de la fiesta de carnaval. Sofía iba vestida con un traje al estilo de la película 'Las amistades peligrosas'; la cara perfectamente empolvada de blanco, un lunar negro simulado con eyeliner cerca de la comisura de la boca, labios rojos mate, ligeramente oscuros, peluca gris claro con tirabuzones,..... Y un escote de infarto realzado por el corsé del vestido. Y por supuesto, un antifaz de estilo veneciano, decorado con dibujos dorados y con unas perlas minúsculas.
-¡Sofía!,- la llamó Jack. -Estás impresionante, qué quieres beber.
-Vino blanco, fresquito. Vaya ambiente que hay, estarás contento.
-Sí, está saliendo muy bien,- dijo Jack.
Entonces, apareció por allí una silueta alta, con botas marrones hasta la rodilla, pantalones de montar a caballo, un chaleco de raso negro con estampados grises, plateados, una camisa blanca de mangas abombadas, un antifaz negro a juego con el chaleco y una capa con capucha. Una imagen terriblemente atractiva, muy provocativa,....
-Mirad, acaba de llegar Casanova,- gritó alguien desde el fondo.
-Para ti, señorita Casanova, listillo,- respondió Judy. La imagen de Judy era impresionante. Su figura entallada, su aire altanero y su ceja partida, hacían de ella una visión provocativa y elegante a la vez.
-Que las damiselas se anden con cuidado, la señorita Casanova viene con ganas de guerra.
-¡Judy! Madre mía, estás impresionante, pensé que ya no vendrías, no me respondiste ayer.- Sofía lo dijo mientras le hacía un gesto a Jack para que le sirviera una copa a Judy.
Judy miró de reojo a Jack.
-¿Por qué no vas disfrazado? Es tu fiesta y es tu bar,....
-A ratos me pongo un antifaz, atender la barra no me permite mucho más.
     La noche prometía ser divertida. El alcohol corría, la gente bailaba,.... Una gran fiesta. Hacia las doce comenzó a tocar un grupo de música tradicional. Unas cuantas chicas, vestidas de hadas del bosque comenzaron a bailar step dance al ritmo de los tambores y las gaitas. Se fueron uniendo más parejas de baile al centro, entre ellas Judy con una chica pelirroja, de ojos marrones y cara angelical, vestida de Artemisa. Repetían los pasos básicos del step dance cogidas de las manos. Jack sacó a bailar a Sofía.
-No, por favor,.... Hace mil años que no bailo, desde el colegio,.....
-Venga mujer, eso nunca se olvida.
Sofía se lanzó a los brazos de Jack y bailaron. Durante un momento, se miraron sonriendo. A Sofía le pareció que la música ya no sonaba. Y entonces, cuando las gaitas cambiaron de tono y ritmo, apareció una mujer vestida de Mata Hari que se interpuso entre los dos separándolos.
-Lo siento, querida, pero esta giga la baila conmigo, me la debe. Era Alice. Por qué estaba Alice allí, se suponía que ya no estaban juntos. De pronto Sofía se sintió fuera de lugar, allí parada mientras todos bailaban y aplaudían a su alrededor. Se sintió pequeña e invisible. Se acercó a la barra, se bebió lo que le quedaba de vino y se dirigió hacia la puerta. Se fue. En qué cabeza entraba que podría volver a tener algo con Jack, qué estúpida que imbécil. Se fue caminando bajo el frío, sin rumbo fijo.
-Jack, ¿Dónde está Sofía?,- preguntó Judy.
-No lo sé, hace rato que no la veo, estará por ahí, en el baño,...
Judy era algo así como medio bruja, pero no hacía falta ser muy lista para encajar las piezas. Estaba Jack, estaba Sofía, aparece Alice. Jack sigue estando, Sofía desaparece. No pudo evitar preocuparse por ella, pero no quiso darle mayor importancia.
-Soy Shannon, ¿Nos tomamos algo o vas a seguir ignorándome?,- dijo la pelirroja mientras levantaba con suavidad el antifaz negro de Judy y se acercaba a cara.
-Pide lo que quieras, y otro de lo mismo para mí,- respondió Judy. En su mente estaba Sofía, le costaba mucho dejar de pensar en ella pero por alguna razón, delante de sus narices había una mujer espectacular, con su pelo de fuego vestida de diosa y que ´buscaba continuamente su atención. Decidió dejarse llevar hasta que su corazón aguantase, vería sus límites y en cuanto sus heridas volvieran a sangrar, despediría a Shannon con un 'hasta nunca' disfrazado de un 'ya te llamaré'. Y efectivamente, se dejó llevar. Medio hora más tarde estaban en el coche de Shannon, con su cabeza metida entre sus piernas, bajo su túnica griega,....
-Señorita Casanova,- gemía Shannon,...
Ya por la mañana, Sofía seguía vagando por el puerto, con la peluca en la mano, el maquillaje corrido y la desilusión por bandera. Alice se duchaba en casa de Jack, con Jack y era domingo. Llovía.