Judy había estado bombardeando el móvil de Sofía durante todo el día. Era viernes y había una apuesta de por medio. Pero Sofía no daba señales de vida. Eran más de las diez y no sabía nada de ella. Le envió un mensaje en el que le decía que, si no estaba demasiado cansada, Judy estaría en el Freedom tomando algo con Claudia y otro compañero de trabajo, por si se quería pasar. En resumen, un eufemismo larguísimo, que venía a decir básicamente; Sofía, quiero verte, qué ha pasado con Martín. Pero Sofía no apareció por el Freedom y tampoco contestó a Judy. Sofía, simplemente, estaba ocupada.
-Quédate un poco más, Sofi, no hemos terminado de ver lo de mi proyecto.- Martin era filólogo, experto en lenguas antiguas, un experto en lo suyo a niveles doctorales, que tuvo un 'affaire' con Sofía cuando se conocieron en unas conferencias sobre inscripciones medievales y otras frikadas de las suyas. Era uno de esos tíos que no pasan desapercibidos; su cuerpo apolíneo, su percha, su saber vestir, su perfume, sus manos,.... No era súper guapísimo, pero tenía un encanto especial y una locuacidad que atontaban a la más veterana en esto de la seducción. Lo cierto, es que el chico, no se lo tenía nada creído y eso, lo hacía si cabe, aún más atractivo.
-No puedo quedarme, es muy tarde. Quiero irme a casa, descansar y mañana ponerme en 'modo chacha' en mi casa, que es lamentable como está,- contestó Sofía recogiendo del suelo su sujetador de gasa color mostaza con flores azuladas bordadas.
-Sólo un ratito más,....- Según Sofía se iba vistiendo, Martin la iba desvistiendo. Ella intentaba negarse añadiendo 'eres muy pesado, déjame, me tengo que ir, dame mi sujetador,...' pero no sirvió de nada. Allí estaban los dos, sobre la mesa del despacho de Martin, gimiendo de placer. Follaban sobre la mesa sin prisa y sin pausa, se gozaban, se sudaban,... Sofía se apretaba contra Martin abrazándolo con las piernas, rogando con cada embestida, que no parase y que le diera más. Así fue como Sofía perdió su apuesta con Judy. Judy, la muy perraca. La conocía como si la hubiera parido. A ver quién era el listo que la aguantaba después de esto. El sábado por la mañana, Judy estaba de nuevo aporreando la puerta de Sofía en busca de una resolución a la apuesta, con dos chocolates y una docena de churros.
-Ábreme ya, tía pesada, que esto quema.....-
Sofía abrió la puerta mandándola bajar la voz.
-Tengo vecinos, no vivo sola, escandalosa. Son las diez de la mañana. Tú sabes que quien madruga un sábado sin motivo no es de fiar, ¿Verdad?- Sofía cogió los chocolates y los puso en la mesa de la salita con los churros.
-Sofía,.... Mírame a la cara. Hueles a tu perfume de rosas, hay ropa interior tirada en ese sillón, tienes chupetones en el cuello,...... y caminas raro,...... Os habéis vuelto a liar. Y por tu forma de andar, el lío ha sido gordo.
-Si te digo que no, no te lo crees ¿No?- Sofía hablaba cada vez más bajito, como queriendo tapar su culpabilidad y costándole aceptar que tendría que invitar a Judy a una pinta, justamente ganada.
-¿En qué momento de tu vida hemos llegado a la etapa de 'vagina inquieta', vamos a ver,... Porque yo me he perdido. A lo mejor, debería juntar a Jack y a Martin en el bar y preguntarles a ellos, porque a fin de cuentas ellos tendrían mucho que decir al respecto.- Judy tenía la boca llena de chocolate y movía la cabeza haciendo además de no entender nada.
-Martin y yo nunca perdimos nuestra química, es tan sencillo como eso. Estuvimos hablando sobre su proyecto y al final estábamos pegados el uno al otro,... Reconozco que fui yo la que se lanzó y lo besó primero, pero él tampoco guardaba las distancias. Y ¿Sabes lo más gracioso? Que no me arrepiento, y eso hace que piense en Jack. Si no me causa remordimiento alguno liarme con un antiguo compañero, creo que Jack estaba colocado en la parte más alta de mis expectativas, y como te dije el otro día, fue un error colocarlo ahí. Y casualmente, aparece Martin, y me pilla,.... así, repensando mi relación con Jack, si es que se le puede llamar relación,.... Y lloro, y pienso, y reflexiono, y vuelvo a pensar,.....
-Y follas, y piensas, y vuelves a follar,.... Insisto,.... Estás puta tonta perdida. Está muy bien que no te arrepientas de tus actos pero creo que deberías pensar un poquito más con la cabeza y menos con el chocho.
-¿Y tú?- preguntó Sofía, -¿Con qué piensas tú, listilla? Consejos vendes que para ti no tienes.
Judy le hizo una mueca a modo de burla y se concentró en comerse el último churro apurando lo que le quedaba de chocolate en el vaso. Menuda pregunta le hacía. Con qué pesaba ella. Ella pensaba con el corazón, que era el órgano que le vibraba últimamente cuando Sofía estaba cerca y eso le daba muchísimo miedo a Judy. Evadió la pregunta con otra pregunta.
-¿Es que acaso tengo yo el problema? Yo no tengo que pensar con nada. Me voy. Mañana quiero mi pinta, pero como soy así de buena, a la segunda te invito yo. A ver, de qué iba el proyecto de Martin, vamos a cambiar de tema.
-Si te soy sincera, ni siquiera le presté atención mientras me lo contaba,....- Sofía se reía.
-Ya te digo yo, cuál es el proyecto para el que necesitaba tu ayuda,... Tú eres proyecto,... Si cuando digo que estás puta tonta, que no te enteras de nada,.....
Juls, 30 de diciembre de 2017
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