domingo, 18 de septiembre de 2016

LA CAJA

     No le gustaban las mudanzas; nada. Pero no le quedaba más remedio. En medio del aquel montón de cajas etiquetadas con rotulador gordo había una con el nombre de 'papeles rotos'. Esa caja no era suya, hasta el cartón era distinto. Tendría que llamar a los de la mudanza y decirles que se habían equivocado, y que le habían dejado una caja de otra persona por error. La apartó a un lado, no pesaba demasiado. Continuó colocando cosas y movió tres veces de sitio el sofá hasta que encontró el lugar perfecto.
Cada vez que pasaba cerca de la caja que no era suya la miraba de soslayo. Sentía curiosidad por saber cuál era el contenido. ¿Quién guardaba 'papeles rotos'? Los de la empresa de mudanzas enviarían a alguien a buscarla pero mientras tanto, con el fin de semana de por medio, la caja se quedaría en una esquina de su salón. Pero no pudo resistirse. Aguantó todo el día y finalmente, cogió el cutter, cortó el precinto y la abrió. Al levantar las solapas le vino un olor a viejo. Había varios montones de cartas y tres cuadernos. Ni un sólo papel roto. Cogió los montones de cartas y los ojeó. Se dio cuenta de que estaban colocadas por fechas; por meses, para ser más exactos. El primer montón databa del mes de julio y estaba atado con un lazo azul celeste. Lo desató y comenzó a leer la primera carta. -Puedo cotillear un poco y luego lo vuelvo a guardar todo tal y como estaba, nadie lo notará,- pensó para sí misma. Empezó a leer y sus ojos se abrieron como platos. Al principio aparentaba ser una bonita carta de amor pero el texto iba tomando otro cariz a medida que iba leyendo:
-...quisiera volver a verte desnudo, acercándote muy despacio a mis piernas y poder abrazarte con ellas,...- Cogió el montón de cartas y se fue al sofá para estar más cómoda. Le entró una sonrisilla tonta cual colegiala; y pretendía devolver la caja a su dueño,.... Pues claro que lo haría pero primero las leería. Aquello prometía.
-No veo el momento de contar los lunares de tu espalda,..... desnuda,..... sobre ti,....-
 Cuando terminó de leer la primera carta abrió con ansia la segunda. Estaba claro por el remitente que había una respuesta a la primera.
-Encontré tu pendiente. Estaba en el suelo junto a la mesilla. Prometo tener más cuidado la próxima vez que te quite la ropa, pero es que no podía esperar más,..... Pd: mañana no traigas pendientes, sólo tu perfume y tus ganas.-
Acurrucada en el sofá empezó a sentirse incómoda. Leer aquello era provocarse un calentón a lo tonto. Las descripciones sexuales  eran demasiado explícitas. Siguió leyendo hasta que acabó con los tres montones. Pero aún quedaban tres cuadernos. Se levantó del sofá para cogerlos y seguir leyendo. Los cuadernos recogían juegos eróticos y las caligrafías eran las mismas que las de las cartas. Le dieron las tres de la madrugada leyendo los cuadernos y volviendo a releer algunas de las misivas. En ese momento sentía deseos de tener a un hombre cerca que le hiciera todas aquellas cosas. Pero mira tú por donde, estaba sola porque el último con el que estuvo pasó sin pena ni gloria por su vida. Y allí, en el sofá, rodeada de cajas de mudanza y caliente de deseo sugestionada por aquel contenido epistolar, vio amanecer. A pesar de que era sábado, un chico de la empresa de mudanzas llamó a su puerta y disculpándose por el malentendido, le pidió la caja.
-Oh, lo siento,- dijo ella, -ha sido culpa mía; en realidad la caja era mía pero con tanto lío, todo manga por hombro pensé que era de otra persona. Pero no, es mía,- mintió, -siento haberle hecho venir en balde.- Y cerró la puerta, y con prisa y aún más deseo que por la noche, volvió a su sofá,....... a leer...


                                         Juls, 19 de septiembre de 2016

2 comentarios:

  1. Espero no haberte inspirado con mi mudanza del horror, ojalá encontrase yo una caja de esas jajajajajaj.

    ResponderEliminar
  2. Espero no haberte inspirado con mi mudanza del horror, ojalá encontrase yo una caja de esas jajajajajaj.

    ResponderEliminar