A veces pienso en ti. No puedo evitarlo. Escucho esa canción o veo aquella película por cuarta vez y me acuerdo de ti. Te pienso por lo que pudo ser y no fue. Te pienso con mi mente, con mis piernas y mis manos. Llego muy cansada a casa; me ducho y me pongo un culote y una camiseta. Comodidad ante todo. Y me siento en mi sillón orejero recién comprado con un cojín de esos amorosos y súper suaves. A veces pienso en ti sentada en mi sillón orejero y me toco mientras lo hago. Muy despacio al principio porque no hay prisa. Me voy recolocando sobre el sillón, abriendo las piernas y colgando una sobre el reposabrazos. Y cuando me doy cuenta el culote está húmedo y es entonces cuando llega la prisa. Y después de la prisa, el ansia. Y tras el ansia, más humedad. Y cuanta más humedad, más ganas. Y cuantas más ganas, más prisa, más ansia y más humedad.... Y cuanto más... de todo, más,..... Gemidos ahogados en el sillón, repantingada sobre el como si me viniera pequeño. A veces te pienso con mi cuerpo... Se me ha caído el cojín.
Juls, 25 de septiembre de 2016
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