sábado, 26 de noviembre de 2016

NARANJA...

     Ella se marcha y me deja ahí, con todo el calentón. Y apareces tú, mi rubia. Pero qué mal me tratas, con lo que tú y yo somos. Me agarras las manos y con un golpe seco algo brusco, me empujas contra la pared. Buscas lo mismo que ella pero tú quieres ir más allá. Presumes de delicadeza, y delicadeza es precisamente lo que brilla por su ausencia. Me inmovilizas las manos y me besas con ansia. Por alguna razón no me resisto ni intento zafarme de allí. Como eres tú, es como si supiera que no me va a pasar nada. Hundes la cara en mi cuello; me hueles, me lames lenta y decididamente. Y yo huelo esa colonia tuya que cuando la llevas todo lo impregna pero que me encanta. Liberas una de mis manos porque el cuello ya no te sirve, te sabe a poco y empiezas a buscar nuevos horizontes. Sigo sin resistirme... No me gusta,... Nada....... No me gusta porque en realidad me encanta y no quiero que acabe. Venga, lo reconozco. Me metes mano debajo de la camiseta, me la subes pero no me la quitas. Te deleitas con esa parte de mi cuerpo que a mí me gusta tan poco. Sueltas mi otra mano y la dejo caer pero no hago nada. No me muevo, no protesto, solo te miro,...... Me pegas a ti con cierta brusquedad hurgando en mis pantalones. Me dices algo pero no te entiendo. Ni te entiendo, ni te oigo. Solo siento tus dedos allí donde quiero sentirlos en ese momento. Nada más. Y me voy dejando ir. Y me voy. Me voy con la misma intensidad con la que me empotras contra la pared. Y no quiero que se acabe....
No eres nada delicada,.....


                                    Juls, 26 de noviembre de 2016
    

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