viernes, 7 de octubre de 2016

BESOS Y LLUVIA, CAP. II

     A Paula le encantaba despertarse los días de lluvia y sentir el calor de Elena en su cama, tapada hasta arriba con el edredón. Elena era tan friolera en invierno como calurosa en verano, y por ello cada vez que dormían juntas Paula le dejaba un pijama de franela, de esos amorosos. Daba igual el tiempo que hiciera; Elena siempre tenía la piel fría. Ver la lluvia caer por la ventana y acurrucarse junto a Elena, abrazarla por detrás y sentir su respiración tranquila. Ese era el mejor momento del día. Muchas veces la dejaba dormida, roncando, y café hecho en la cocina. Paula pensaba en la suerte que tenía Elena de poder dormir de aquella manera. A ella, sin embargo, le costaba conciliar el sueño, tardaba en encontrar la postura y daba muchas vueltas hasta que conseguía dormirse. Elena por el contrario, según se acostaba, así caía, desnucada. Y como estuviera cansada, casi ni hablaba.
     Paula era muy puntual. Abría el bar a las siete y media en punto para dar el servicio de los desayunos. Era martes, y los martes tocaba recibir proveedores y salir a pagar a Miguel, el panadero que la proveía de aquella bollería variada tan maravillosa. A Paula le entraba la risa tonta siempre que veía los croissants.... Se acordaba de un par de noches en su casa, con Elena, comiendo en la cama, las dos desnudas,.... -El sexo siempre me da hambre,- decía Elena, -deberías tener más de estos por aquí y verás como no me vuelvo a marchar,...- Elena pronunció esas palabras mientras masticaba un bollo buscando los besos de Paula.
     Al final del día Paula estaba agotada. Sólo quería llegar a casa y descalzarse. Tocaron en el cristal de la puerta. -¡Está cerrado!,- gritó Paula, pero al mirar vio a Elena enfundad en una enorme bufanda de color naranja, muerta de frío. Paula fue a abrirla, y cuando lo hizo Elena entró como un remolino.
-Venga, cierra ya, vámonos de cena por ahí, invito yo.- Paula se preguntaba muchas veces de donde sacaba tanta energía trabajando como trabajaba. Estaba tan bonita con el pelo suelto, encrespado por la lluvia, olía tan bien,... Entonces, Paula la tomó de la mano y se la llevó a la trastienda. Comenzó a besarla sin mediar palabra alguna, buscaba su lengua con desesperación. La besaba y le iba quitando las muchas capas de ropa que llevaba. Cogió uno de los extremos de la larguísima bufanda tirando por ella. Elena daba vueltas sobre sí misma para salir de la prenda, como la famosa escena de Shakespeare in love, en la que Joseph Fines le quita la venda que cubre el busto de Gwyneth Paltrow para ocultar sus pechos y fingir ser un hombre. Paula se dio cuenta de lo sensual que podía llegar a ser aquella bufanda. Entre besos, lenguas cruzadas y manos busconas, Paula y Elena follaban con desenfreno en el suelo de la trastienda empujando las cajas de cerveza. Los botellines tintineaban y se convertían en el coro de las dos solistas gimiendo. Elena lamía la entrepierna de Paula sin ningún tipo de delicadeza, estaban demasiado calientes para andarse con miramientos. Paula sólo podía susurrar el nombre de Elena. Y el orgasmo atravesó a Paula provocando que levantara las caderas, y entonces Elena colocó la mano de Paula en sus partes,.... Lo que vino después fueron más tintineos de botellines de cerveza.
-¿A ti te parece normal que yo tenga que tener el culo helado sólo porque en vez de ir a cenar, lo que te apetece es follar de mala manera aquí en el suelo?- Elena hizo la pregunta con cierta sorna, tumbada sobre Paula, mientras esta acariciaba sus nalgas frías.
-¿Quién te ha dicho que no vamos a cenar? Hemos empezado por el postre, ahora podemos ir donde quieras y comerte uno de esos platos de comida basura que te gustan tanto,....- dijo Paula.
-Pues devuélveme mis bragas y mi bufanda, y el resto,....... ya lo vamos viendo,....- Elena se estiró queriendo coger su ropa. Paula la miró sonriendo y dijo; -Te devuelvo sólo la bufanda,....... las bragas,......... Ya lo vamos viendo,......


                              Juls, 8 de octubre de 2016

No hay comentarios:

Publicar un comentario